2013

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In Memoriam: Joan Fontaine (1917-2013)

Nació en Japón como Joan de Beauvoir de Havilland. Cuando inició sus primeros pasos artísticos, la familia no le dejó utilizar el apellido familiar. Así que primero fue Joan Burfield, pero finalmente utilizó el apellido de soltera de su madre y se convirtió en Joan Fontaine.

Su hermana Olivia de Havilland, aunque era más pequeña que ella, siempre fue la preferida de sus padres. Empezó antes a ser conocida en el mundo del cine por ser Marian en “Robin de los bosques” junto a Errol Flynn en 1938 y participar en “Lo que el viento se llevó”, como Melania. Pero Joan luchó por su sueño y en 1935 firmó a escondidas de su familia un contrato con la RKO por cuatro años, cuyo trabajo más relevante fue “Gunga Din” junto a Cary Grant.

El productor David O. Selznick la tuvo en la lista para ser la protagonista de la adaptación de la novela de Daphne du Maurier, “Rebeca”, primer trabajo de Alfred Hitchcock en Estados Unidos. Sin embargo, la primera en la misma era su hermana Olivia. Ésta no la hizo por dos razones, porque su contrato con la Warner no le dejaba participar en esta producción de la United Artists y porque cuando se enteró que Joan era una posible candidata declinó participar. De hecho, le dijo a O. Selznick, que «si quieren a alguien para hacer de pava, llamen a mi hermana Olivia».

Fueron consideradas Loretta Young, Vivien Leigh, y Anne Baxter, pero Joan Fontaine se convirtió en la señora de Winter junto a Laurence Olivier. Su papel en “Rebeca” (1940) le supuso su primera nominación al Oscar a la mejor actriz. Por cierto, un breve inciso, en nuestro país la prenda de ropa que utiliza Fontaine se llama así gracias a esta película, pero es curioso que tome el nombre de un personaje que, quienes ya la hayan visto, sabrán la particularidad que tiene en el largometraje.

La señora de Winter con su rebeca

La señora de Winter con su rebeca

 

Al año siguiente, repite con Hithcock en “Sospecha”, otra vez junto a Cary Grant, y la nominan de nuevo al Oscar. En la misma categoría esta su hermana Olivia de Havilland por “Si no amaneciera”. Ésta ya estuvo nominada por “Lo que el viento se llevó”, pero como actriz de reparto, pero se fue de vacío. La cuestión es que gana Joan a su hermana y según donde se mire u Olivia no felicita a Joan cuando recoge la estatuilla o bien ésta no acepta su felicitación.

A partir de entonces las disputas entre ambas hermanas son continuas hasta que en 1975 dejan de hablarse porque una dice que no la avisaron para ir a una misa en memoria de su madre y la otra señala que su hermana no fue porque le dijo que tenía mucho trabajo. ¿Recuerdan “¿Qué fue de Baby Jane?”? (1962), donde dos hermanas que eran actrices se llevaban muy mal de una manera enfermiza, pues es lo más parecido a esta relación.

Olivia de Havilland y Joan Fontaine en tiempos más felices

Olivia de Havilland y Joan Fontaine en tiempos más felices

 

En lo cinematográfico, años después Fontaine hace «La ninfa constante» (1943), que le proporciona su tercera y última nominación al Oscar, «Alma rebelde» (1944), «Abismos» (1947) o «Carta de una desconocida» (1948). A mediados de los 50 empieza a hacer colaboraciones en series de televisión, medio en el que se movería también en los setenta y ochenta, apareciendo por ejemplo en “Vacaciones en el mar” u “Hotel”.

En los últimos años estuvo apartada viviendo en su residencia californiana de Carmel, donde este ayer fallecía por causas naturales a los 96 años de edad, yéndose una de las últimas supervivientes de la época dorada de Hollywood.

In Memoriam: Peter O’Toole (1932-2013)

«Profundamente agradecido, y con los ojos secos». Así finalizaba el comunicado en el cual el actor británico Peter O´Toole decía en julio de 2012 su adiós a los escenarios de cine y de teatro después de estar 53 años en ellos.

Debutó en la televisión en 1954, tras estudiar en la Academia Real de Arte Dramático teniendo como compañero de clase a Albert Finney, pero no fue hasta cinco años después con “Los dientes del diablo” cuando hiciese su primer papel en el cine.

Poco después, en 1962, le llegó el personaje con el cual entró en la historia del cine. Era el de Thomas Edward Lawrence, pero para todos es conocido como “Lawrence de Arabia”. Steven Spielberg ha declarado en más de una ocasión que es una de sus películas favoritas. Y no le falta razón. La obra de David Lean, ganadora de siete Oscars, y protagonizada también por Alec Guinness, Omar Sharif y Anthony Quinn son 215 minutos que engloban una película cumbre del séptimo arte por su fotografía, banda sonora e historia. O’Toole recibió por ella su primera nominación al Oscar como mejor actor.

O'Toole, Sharif In 'Lawrence Of Arabia'

 

Luego también demostró sus tablas como actor en “Becket” (1964), recibiendo su segunda nominación al Oscar. Se introdujo en la comedia, con el estreno como guionista y como actor de Woody Allen, en “¿Qué tal Pussycat?” (1965), y le gustó porque repitió en 1967 con “Casino Royale”, después de hacer de nazi en “La Noche de los generales”.

Con “El león en invierno” obtuvo su tercera nominación al Oscar y un año más tarde, en 1969, la cuarta con “Adios Mr. Chips”. Ya en la década de los setenta, recibió la quinta nominación con “La clase dirigente”. Se atrevió con la adaptación cinematográfica del musical “El hombre de la Mancha” y a participar en aquella película pornográfica con actores de primera línea como Malcolm McDowell, Helen Mirren y John Gielgud que fue “Calígula” (1979).

Los ochenta empezaron muy bien, ya que fue nominado, por sexta y séptima vez, al Oscar gracias a sus actuaciones en “Profesión: El especialista” y “Mi año favorito”. Sin embargo, luego comenzó a realizar una serie de películas de dudosa calidad artística como fueron “Supergirl” (1984), “Club Paraíso” (1986) o “El Hotel de los fantasmas” (1988). Posiblemente, su mejor trabajo en esta década fue el retrato que hizo Bernardo Bertolucci de Pu-yi, es decir, “El último emperador” de China.

O'Toole en "El último emperador" (1987)

O’Toole en «El último emperador» (1987)

Los noventa fueron similares a la anterior década ya que trabajó en películas de poca importancia. No fue hasta 2002 cuando volvió a aparecer en una gran película de estudio que fue el caso de “Troya”. Además ese mismo año, recibió muy merecidamente un Oscar Honorífico. En el año 2007 realiza una pequeña película británica junto a Leslie Phillips y Vanessa Redgrave llamada “Venus”. Es nominado por octava ocasión como mejor actor y tampoco se lo lleva. Y es que lo de Hollywood no tiene nombre…, o sí, injusticia.

Con siete nominaciones al mejor actor, sólo obtuvo un Oscar honorífico

Con ocho nominaciones al mejor actor, sólo obtuvo un Oscar honorífico

A partir de entonces pone su voz en la película de Pixar “Ratatouille”, hace un breve papel en la entretenida “Stardust” y participa en la segunda temporada de la serie de televisión “Los Tudor”, encarnando al Papa Pablo III. Su último trabajo fue en 2011 en “Cristiada”.

Un actor de carácter y de intensa mirada azul y que se ha ido, a los 81 años, como lo que siempre fue, un caballero.

El estreno del Podcast: «El jovencito Frankenstein» (1974)

Hoy se estrena el primer podcast de El Acomodador.

Contiene un breve repaso a la actualidad cinematográfica, bandas sonoras (y es que el cine no sólo se puede ver sino también escuchar) y la proyección de esta semana es un pequeño monográfico de «El Jovencito Frankenstein», dirigida por Mel Brooks y protagonizada por Gene Wilder, Marty Feldman, Peter Boyle y Teri Garr.

Se puede escuchar a través de Ivoox:

 

 

Si te lo quieres descargar puedes hacerlo gratuitamente desde Uploaded. En breve, también estará en iTunes.

Esperamos que os guste.

 

The Americans: Espías en los ochenta

¿Cómo sería la vida de unos espías rusos infiltrados en los Estados Unidos de la época de Ronald Reagan? Este es el punto de partida de la serie de televisión “The Americans”. ¿Y si además son pareja?, o al menos eso quieren aparentar…

Protagonizada por la más televisiva que cinematográfica Keri Russell (Elizabeth) y por Matthew Rhys (Phillip) éstos interpretan a ojos de sus vecinos a un matrimonio convencional con dos hijos que trabajan en una agencia de viajes. Sin embargo, son espías de la URSS. Contextualizando temporalmente se ambienta en la década de los años ochenta, esa del máximo apogeo de la otra “Guerra de la Galaxias” de Reagan que quería montar su escudo defensivo para protegerse de un hipotético ataque nuclear de los soviéticos liderados por Mijail Gorbachov.

Entre sus quehaceres laborales y familiares con sus hijos adolescentes, la pareja realiza asesinatos, robos de información y demás cosas de espías. Pero, por si esto no fuese suficiente, se les instala justo al lado de su casa un nuevo vecino, cuyo trabajo en el FBI es en la división de contraespionaje. Así les será aún más difícil que sus tapaderas no se vengan abajo.

 

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Emitida originalmente en el canal FX, donde también lo hacen “American Horror Story” o “Hijos de la Anarquía”, se convirtió en el pasado mes de enero en el mejor estreno de su historia hasta el momento con 5,11 millones de espectadores. Luego, con los siguientes capítulos, la media bajó sobre los 3,5 millones, pero siguen siendo unos buenos datos de audiencia, por lo que la cadena la ha renovado para que tenga una segunda temporada que se emitirá a partir de febrero de 2014. Aquí la emite Canal +.

Tras el golpe de efecto de hace un par de años de “Homeland”, ¿es mejor “The Americans”? No. Si la carga dramática de la primera recae en la relación entre Carrie y Brody, en ésta es entre un matrimonio aparentemente feliz donde se plantean las dudas de un amor a conveniencia y también de la lealtad a la causa soviética. Pero, y debo decir que aún no he visto nada de la tercera temporada de “Homeland”, me da la sensación que el suspense en “The American” no es tan redondo y además es más lenta, aunque los últimos capítulos de la primera temporada, de trece entregas, tienen mucho mejor ritmo que los del principio.

Con esto no quiero decir que sea mediocre. Tampoco voy a decir como el American Film Institute (AFI) que la ha elegido como la mejor serie del año, pero sí creo que podría ser mucho mejor de lo que es. Entre sus grandes aciertos está el cuidado por ambientar la serie en la década de los ochenta, banda sonora incluida donde aparecen temas como “In the air tonight” de Phil Collins o “Games without frontiers” de Peter Gabriel o sus trabajados créditos iniciales.

 

 

En la pasada edición de los Emmy ha estado nominada en dos categorías, a la mejor actriz invitada, Margo Martindale que interpreta al enlace entre la KGB y la pareja, y a la música de créditos.

Estoy ansioso por ver su segunda temporada y averiguar si terminan de pulirla para que se convierta en una de mis series de referencia. No sería la primera vez que tras una primera temporada buena llega otra excelente, como por ejemplo fue el caso “Fringe”.

Jerry Bruckheimer tras dejar Disney coquetea con la Paramount

“El Llanero solitario” (2013) ha terminado con un idilio de dos décadas. El productor Jerry Bruckheimer y Walt Disney no volverán a trabajar juntos de nuevo, al menos por el momento. Y parece que su próxima conquista será la Paramount.

El hecho que la película protagonizada por Armie Hammer y Johnny Depp tan sólo recaudase en todo el mundo 90 millones de dólares después de costar 215 millones provocó el pasado mes de septiembre que se rompiese una relación que empezó en 1995 con “Marea Roja” y ha dado frutos tan buenos en taquilla como “La Roca” (1996), “Armageddon” (1998) o la saga de “Piratas del Caribe”.

El primer traspiés fue en 2010 con la adaptación cinematográfica del videojuego “El Príncipe de Persia”. Pero es que el mismo año también fue un fracaso “El aprendiz de brujo”. La Disney le perdonó. Sin embargo, al año siguiente la cuarta parte de la saga más marítima de los últimos tiempos, “Piratas del caribe: En mareas misteriosas” recaudó diez millones menos de lo que costó volviendo los malos humos. Y claro, cuando esa cosa tan larga y con tan poca gracia como es “El Llanero solitario” no la vio nadie, según sus expectativas, la compañía del ratón Mickey no aguanto más y el pasado mes de septiembre no renovó su contrato con Bruckheimer.

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Bruckheimer en el rodaje de «Pearl Harbour» (2001)

Ahora éste está tanteando como su nuevo estudio a la Paramount, lugar donde está Michael Bay, uno de sus directores fetiche, dirigiendo con éxito la franquicia de “Transformers” y donde tuvo sus primeros éxitos en la década de los ochenta como “Flashdance” (1983), “Superdetective en Hollywood” (1984) o “Top Gun” (1986).

 Al bueno de Jerry aún le quedan por estrenar con Disney una película de acción con Eric Bana y Olivia Munn titulada “Beware the night” (2014) y un año más tarde la nueva secuela de los piratas. Como donde hubo fuego siempre quedan cenizas, quién sabe si éstas son éxitos de taquilla volverán a tontear. Los dólares dirán.